PISADAS CIEGAS
Son los pasos dados sin mapa,
cuando la vida todavía no tiene nombre
y el camino se aprende caminando.
Pisadas ciegas son las de la niña tímida,
curiosa y viva,
que avanza sin saber,
pero sintiendo.
Son los trayectos invisibles del esfuerzo,
de la mujer trabajadora
que construye sentido incluso en la duda,
que tropieza y no se detiene.
Pisadas ciegas también son las de ahora:
luchadoras, tenaces,
perfeccionistas hasta el detalle mínimo,
constantes como el pulso del tiempo,
valientes frente a lo incierto.
No son pasos perdidos.
Son huellas que se revelan después,
cuando miras atrás
y entiendes que nunca estuviste ciega,
solo estabas aprendiendo a ver.


