CARTOGRAFÍA EMOCIONAL

¿CUÁNDO ESTARÉ TRANQUILA?

¿CUÁNDO ESTARÉ TRANQUILA?

Durante mucho tiempo pensé que la vida tenía un momento para cada cosa.


  • Una edad para trabajar.
  • Una edad para formar una familia.
  • Una edad para cuidar.
  • Y, finalmente, una edad para detenerse.


Quizá esa idea viene de lejos.


Recuerdo a mi abuela. Recuerdo también a mi madre. Mujeres para las que llegar a cierta edad parecía significar, de alguna manera, bajar el ritmo, quedarse en casa, aceptar que una parte del camino ya había terminado.


Pero yo no sé hacerlo.


A estas alturas de mi vida sigo teniendo proyectos, preguntas, fotografías que quiero hacer y cosas que todavía quiero conseguir.


Sigo trabajando.


Sigo cuidando.


Sigo siendo madre, hija, amiga, fotógrafa, mujer.


Y a veces siento que llevo demasiadas vidas dentro de una sola.


Quizá esa sea también una de las contradicciones de la madurez: tener más conciencia del tiempo y, al mismo tiempo, seguir sintiendo que todavía queda mucho por vivir.


Mis ilusiones no han terminado de llegar.


Algunas han cambiado. Otras se han hecho más difíciles. Algunas quizá nunca lleguen a cumplirse.


Pero sigo persiguiéndolas.


Y hay días en los que me pregunto:


¿Cuándo estaré tranquila?


No sé si la respuesta es detenerse.


Quizá la tranquilidad no consiste en dejar de luchar por aquello que queremos, sino en aprender a convivir con lo que todavía no ha sucedido.


A veces quisiera sentarme y decir: ya está, ya es suficiente.


Pero dentro de mí todavía hay una mujer que quiere mirar, crear, fotografiar, aprender y contar.


Una mujer que, incluso después de más de medio siglo de vida, todavía siente curiosidad.


Y quizá eso no sea una falta de tranquilidad.


Quizá sea simplemente seguir viva.




La historia de las personas de las que vengo, de las personas a las que di vida y de las decisiones que nos han ido convirtiendo en quienes somos