PROCESO


«Documentar el presente es preservar la memoria del futuro.»



1. Una mirada que se construye con el tiempo

Antes de hacer una fotografía necesito conocer el lugar.

Mi proceso comienza con la investigación: consultar archivos, documentos, planos, publicaciones, testimonios y cualquier información que permita comprender aquello que estoy fotografiando. La fotografía no aparece aislada; forma parte de una historia, de un territorio y de una experiencia.

En proyectos como Valores Declarados, esta investigación me ha llevado a recorrer durante años la historia de un edificio y de las comunicaciones, relacionando documentos históricos con los espacios que todavía permanecen. Investigar significa también aprender a mirar: descubrir qué ha sucedido en un lugar, qué ha cambiado y qué rastros permanecen.


2. Investigar

Después llega el tiempo de observar.

Recorro los espacios sin buscar inmediatamente una imagen. Me interesa descubrir cómo se relacionan la arquitectura, los objetos, las huellas de uso, la luz y el paso del tiempo.

A partir de esa observación planteo qué quiero fotografiar y qué quiero contar. En ocasiones parto de una idea concreta; en otras, es el propio espacio el que provoca una imagen inesperada.

Mi mirada se mueve entre la documentación y lo conceptual. Puedo fotografiar un elemento arquitectónico para dejar constancia de su existencia, pero también puedo aislar un detalle, una textura o una forma para construir una lectura diferente.

3. Entrar en el lugar

Algunos de mis proyectos se desarrollan en espacios de acceso restringido. Por ello, el proceso comienza también con la gestión de los permisos necesarios para poder trabajar.

Una vez autorizado el proyecto, planifico los espacios que quiero recorrer, los tiempos disponibles y las condiciones de trabajo.

La planificación es importante, pero no pretendo controlar completamente lo que sucede delante de la cámara. Dejo espacio para el descubrimiento.

Trabajo con especial atención a la luz, los puntos de vista, las perspectivas, las relaciones entre los elementos y aquello que normalmente puede pasar desapercibido.






4. Plantear el proyecto

Fotografiar es, para mí, una forma de estar dentro del lugar.

Trabajo principalmente con cámara digital y archivo RAW, buscando conservar la mayor cantidad posible de información para poder decidir posteriormente cómo construir la imagen.

La elección del encuadre es fundamental. Me interesan especialmente los puntos de vista frontales, las perspectivas y los puntos de fuga, pero también los fragmentos, los detalles y las pequeñas alteraciones que aparecen en superficies y objetos.

La luz tiene un papel esencial. En espacios interiores puede transformar completamente una misma escena: revelar una textura, oscurecer una zona, destacar una huella o modificar nuestra percepción de la arquitectura.

No busco únicamente mostrar cómo es un espacio. Busco que la fotografía pueda transmitir su tiempo, su uso y aquello que ha quedado en él.



5. Permisos y planificación

Una parte esencial de mi trabajo consiste en volver.

Volver a un mismo lugar después de meses o años permite observar aquello que ha cambiado y aquello que permanece. Una pared, una puerta, una instalación, una marca en el suelo o un objeto abandonado pueden convertirse en testigos de una transformación.

Por eso algunos de mis proyectos se construyen durante largos periodos de tiempo. La repetición no significa hacer la misma fotografía, sino volver a mirar desde otro momento.

La fotografía se convierte así en una herramienta para registrar la transformación.

La fotografía preserva aquello que el tiempo transforma.

6. La forma fotográfica

Después de fotografiar comienza otra parte fundamental del proceso: seleccionar.

No todas las fotografías tienen el mismo valor dentro de un proyecto. La selección no depende únicamente de que una imagen sea formalmente atractiva, sino de lo que aporta a la narración.

Agrupo las imágenes por relaciones, temas, espacios, formas, colores, texturas o ideas. Comparo fotografías y observo qué diálogos pueden establecer entre ellas.

A veces una imagen aparentemente secundaria adquiere importancia cuando se coloca junto a otra. La narración aparece entonces en la relación entre las fotografías.

7. Volver

La postproducción comienza respetando aquello que ha sido registrado.

Trabajo a partir del archivo RAW y realizo los ajustes necesarios de luminosidad, contraste, color, ruido y encuadre. El objetivo no es transformar la realidad fotografiada, sino encontrar una interpretación visual coherente con el proyecto.

Trabajo con archivos de alta calidad y con un flujo de trabajo que permita conservar la información original y volver atrás cuando sea necesario.

La gestión del color y la preparación de los archivos forman también parte del proceso, especialmente cuando las fotografías están destinadas a una exposición, una publicación o una impresión artística.


8. Seleccionar y relacionar

Una fotografía no termina necesariamente cuando se realiza la captura.

El proyecto continúa en la selección, la edición, la secuencia y, finalmente, en la forma en que la obra será presentada.

En un libro, las imágenes establecen una relación entre páginas. En una exposición, el tamaño, la distancia entre fotografías, el espacio y la luz modifican la lectura. En una pantalla, la escala y el entorno son diferentes.

Por eso entiendo cada proyecto como un proceso abierto en el que investigación, fotografía, edición y presentación forman parte de una misma mirada.

Fotografiar es documentar, pero también interpretar.

Es mirar de nuevo aquello que creemos conocer y encontrar, dentro de lo cotidiano, una historia que todavía permanece.

9. Construir la imagen




10. De la pantalla a la obra




11. Proceso que continúa



Un proceso abierto

Fotografiar se ha convertido en una manera de comprender lo que me rodea, de conservar aquello que cambia y de hacer visible aquello que corre el riesgo de desaparecer.