CARTOGRAFÍA EMOCIONAL
AUTORRETRATO · LA OFICINA TRANSFORMADA
AUTORRETRATO EN LA OFICINA PRINCIPAL DE CORREOS DE BARCELONA
Con mi cámara Nikon, el trípode y el temporizador que me han acompañado durante todos estos años, realicé este autorretrato en la Oficina Principal de Correos de Barcelona, un espacio que fotografío desde 2007 y que forma parte de uno de los proyectos más importantes de mi vida.
Aquella noche, el edificio se había transformado. En sus espacios se rodaban escenas de La sombra de la ley, dirigida por Dani de la Torre y escrita por Patxi Amezcua, una película ambientada en la Barcelona de 1921 y estrenada en 2018.
El equipo de dirección artística había convertido la oficina en otro tiempo. El mobiliario, los objetos y la ambientación transformaban el lugar donde yo trabajaba cada día y que llevaba años fotografiando. La película recibió tres Premios Goya en 2019: Mejor Dirección Artística, para Juan Pedro de Gaspar; Mejor Dirección de Fotografía, para Josu Incháustegui; y Mejor Diseño de Vestuario, para Clara Bilbao.
Durante aquellos días tuve la oportunidad de conocer al equipo artístico. Entre ellos estaba Marta Blasco, ayudante de dirección artística, con quien establecí una relación de especial sintonía y complicidad. Me autorizaron a fotografiar la decoración del rodaje y aquella oportunidad despertó en mí el deseo de hacer algo más personal.
Decidí colocar mi trípode, activar el temporizador y situarme delante de mi propia cámara.
El autorretrato nació así, casi como un gesto espontáneo, pero también como una forma de dejar constancia de un momento irrepetible: yo misma dentro del espacio que llevaba años fotografiando, transformado por el cine y convertido, durante unas horas, en una oficina de Correos de otra época.
Por entonces me quedaba poco tiempo en mi puesto como embajadora de Correos en la Oficina Principal de Barcelona. El edificio, situado en la Via Laietana, seguía siendo para mí mucho más que un lugar de trabajo: era un espacio de memoria, de arquitectura y de experiencias acumuladas durante años.
Bajo una de las grandes cúpulas del edificio, obra del arquitecto Jeroni F. Granell i Manresa, y rodeada por las vidrieras realizadas por Rigalt i Blanch, aquella noche pude contemplar mi lugar cotidiano desde una perspectiva completamente diferente.
El cine había transformado el espacio.
Y yo, con mi Nikon, mi trípode y el temporizador, decidí formar parte de esa transformación.
Años después, aquel encuentro con Marta Blasco tendría una continuidad inesperada. Marta adquirió mi libro Valores Declarados, proyecto en el que recojo mi mirada sobre la Oficina Principal de Correos de Barcelona, y también surgió entonces la posibilidad de adquirir obra fotográfica mía.
Son esas pequeñas conexiones que atraviesan el tiempo las que hacen que un proyecto fotográfico deje de ser únicamente una sucesión de imágenes y se convierta en una memoria compartida.
Este autorretrato pertenece a ese recorrido: al diálogo entre
fotografía, arquitectura, cine y memoria, pero también a mi propia historia dentro de un edificio que llevo fotografiando desde 2007.

Preparación del decorado de "La sombra de la ley"

