CARTOGRAFÍA EMOCIONAL

BLANCO MANCHADO


Blanco Manchado


Un homenaje póstumo a Mario Franco Mendoza


Autor: Mario Franco Mendoza
Fotografías originales: Rebeca Macia
Comisaria: Rosa Franco Mendoza
Lugar: Can Basté, Barcelona
Fecha: septiembre de 2009


Blanco Manchado fue un proyecto concebido por mi hermano, Mario Franco Mendoza, a partir de una serie de fotografías analógicas realizadas por la fotógrafa Rebeca Macia en Menorca.


Mario transformó aquellas imágenes en una propuesta artística singular: las fotografías fueron impresas sobre servilletas de bar de 100 × 100 centímetros, llevando la imagen fotográfica a un soporte cotidiano, humilde y efímero.


En septiembre de 2009, después de su fallecimiento, tuve la oportunidad de comisariar la exposición de Blanco Manchado en Can Basté, Barcelona, convirtiendo todo el centro en un espacio dedicado a Mario y a su universo creativo.


Durante aquellos días, Can Basté se llenó de su obra: fotografías, películas, facsímiles, diseños y diferentes materiales que formaban parte de su trayectoria y de su manera de entender la creación.

Para la exposición se presentaron 16 imágenes de gran formato, de aproximadamente un metro por un metro, impresas sobre soporte de canvas y dispuestas en la sala inferior de Can Basté. Las grandes imágenes mantenían el origen del proyecto: aquellas pequeñas fotografías impresas en servilletas de apenas diez centímetros.


La exposición fue, para mí, mucho más que un proyecto artístico.


Fue un homenaje póstumo a mi hermano y una forma de mantener vivo su trabajo, de reunir alrededor de su obra a las personas que habían formado parte de su vida y de compartir con ellas aquello que había creado.


A Can Basté llegaron personas desde distintos lugares de España: compañeros de la universidad, amigos del instituto, profesores, amigos personales y personas que habían conocido y querido a Mario.

Recuerdo especialmente la generosidad de todo el equipo de Can Basté. Me acompañaron y ayudaron durante la preparación de la exposición, haciendo posible que aquel homenaje pudiera convertirse en realidad.


Todo el centro fue, durante aquellos días, Mario.


Sus fotografías, sus películas, sus diseños, sus ideas y los objetos que hablaban de él ocupaban el espacio.

Y nosotros lo ocupábamos con su memoria.


Blanco Manchado permanece para mí como uno de esos proyectos en los que arte y vida se encuentran. Una obra concebida por Mario, construida a partir de las imágenes de Rebeca Macia y recuperada después de su muerte para volver a reunir a las personas que formaron parte de su historia.


En septiembre de 2009, Can Basté no fue solamente una sala de exposiciones.


Fue un lugar de encuentro.

Un lugar para recordar.

Un lugar para volver a estar cerca de Mario.


La memoria del proyecto

Conservo las imágenes de las grandes servilletas de un metro por un metro que formaron parte de la exposición en la sala inferior de Can Basté.


También existe un registro en vídeo de aquel día que forma parte de la memoria del proyecto y que recuperaré para incorporarlo a este archivo cuando lo localice.


Porque algunos trabajos no necesitan únicamente ser mostrados.


Necesitan ser recordados.


Menorca