CARTOGRAFÍA EMOCIONAL

50 ANYS DE LLUITA.

16 ANYS DE SUPORT I RESISTÈNCIA

La memòria com a eina per continuar defensant la llibertat

Ayer, 26 de octubre, asistí a la inauguración de Estima com vulguis, una exposición del Front d’Alliberament Gai de Catalunya (FAGC) que recorre cincuenta años de lucha, reivindicación y resistencia. La muestra, instalada en La Model, Espai de Memòria, recupera una parte fundamental de la historia del movimiento de liberación LGTBIQA+.


A través de 22 plafones explicativos, la exposición reconstruye décadas de movilizaciones, conquistas sociales y reivindicaciones que han contribuido a transformar nuestra sociedad. Una historia colectiva protagonizada por personas que, durante demasiado tiempo, tuvieron que enfrentarse al rechazo, la discriminación, la persecución y el silencio para poder vivir su identidad y amar libremente.


Visitar esta exposición es comprender que los derechos no aparecieron de un día para otro. Detrás de cada avance hubo personas que se organizaron, que alzaron la voz y que se negaron a aceptar una sociedad que pretendía decidir a quién podían amar, cómo debían vivir o qué partes de sí mismas tenían que ocultar.



Cincuenta años después, aquella lucha sigue teniendo sentido.


Recordar para no retroceder

Vivimos un momento en el que resulta imprescindible recordar el camino recorrido. Los derechos conquistados pueden parecer irreversibles cuando forman parte de nuestra vida cotidiana, pero no debemos dar por garantizado aquello que tantas personas tuvieron que defender.

El odio, los prejuicios y la discriminación no desaparecen únicamente porque existan leyes que los condenen. Persisten en los discursos, en determinados comportamientos y en las miradas que juzgan a quienes no encajan en las normas establecidas.

Por eso, esta exposición no habla solamente del pasado. También nos habla del presente.

Nos recuerda la importancia de mantenernos alerta, de no normalizar los


La memoria frente al odio y la violencia

La memoria es una herramienta imprescindible para comprender cuánto hemos avanzado, pero también para reconocer todo lo que todavía queda por hacer.

Detrás de estos cincuenta años de reivindicaciones hay historias de represión, torturas, cárcel, violencia y vidas marcadas por la exclusión. Personas perseguidas por su orientación sexual o su identidad, que tuvieron que esconderse, enfrentarse a la incomprensión o luchar por el simple derecho a existir sin miedo. Algunas perdieron su libertad; otras sufrieron consecuencias irreparables, y muchas tuvieron que vivir durante años bajo el peso del silencio y el rechazo.


Recordar estas historias es hacer justicia a quienes abrieron camino. Es dar luz a una parte de nuestra historia que durante demasiado tiempo permaneció silenciada y reconocer el esfuerzo colectivo que hizo posibles los derechos de los que hoy disfrutamos.


Pero recordar no significa pensar que todo está conseguido. Las violencias, los discursos de odio y la discriminación siguen presentes. Todavía hay personas que no pueden mostrarse como son, expresar sus sentimientos o vivir sus relaciones con libertad sin exponerse al juicio ajeno, al rechazo o a la agresión.


Nadie debería tener que justificar quién es, a quién ama o cómo decide vivir su vida.


Transmitir la memoria a las nuevas generaciones

Por eso, encuentros como este son tan necesarios. Las exposiciones, los espacios de memoria y las iniciativas de las organizaciones sociales permiten acercar esta historia a la ciudadanía y evitar que las nuevas generaciones crezcan sin conocer el precio que se pagó por conquistar derechos y libertades.


Es especialmente importante acercar esta memoria a la gente joven. No para transmitir únicamente una historia de sufrimiento, sino también para mostrar la capacidad de organización, resistencia y transformación de quienes decidieron no resignarse. Para explicar que los cambios sociales son fruto del compromiso de muchas personas y que ninguna conquista está completamente a salvo si dejamos de defenderla.


Junto a los cincuenta años de trayectoria del FAGC, los dieciséis años de trabajo del Observatori contra l’LGTBI-fòbia nos recuerdan que la lucha también continúa en el presente, acompañando a las víctimas, atendiendo situaciones de discriminación y trabajando para que la libertad y la dignidad sean derechos efectivos para todas las personas.

Son recorridos diferentes, pero unidos por una misma necesidad: que nadie tenga que vivir con miedo por ser quien es.

La libertad también es una responsabilidad colectiva

Salir de una exposición como Estima com vulguis supone mirar atrás, reconocer las luchas que nos han precedido y preguntarnos qué papel queremos desempeñar en el presente.



La memoria no puede quedarse encerrada en los archivos, los documentos o las paredes de una exposición. Tiene que formar parte de nuestra educación, de nuestras conversaciones y de nuestra manera de relacionarnos. Tiene que ayudarnos a identificar las injusticias, cuestionar los prejuicios y comprender que la diversidad no amenaza la convivencia: forma parte de ella.


Cincuenta años de lucha nos hablan de resistencia, pero también de futuro. De la necesidad de seguir construyendo una sociedad en la que cada persona pueda expresarse, amar y vivir libremente, sin miedo a la violencia, sin tener que ocultarse y sin ser juzgada por su identidad.


Porque defender los derechos de los demás es también defender la sociedad en la que queremos vivir.


Cincuenta años de lucha. Dieciséis años de acompañamiento y resistencia. Y todavía mucho camino por recorrer.


La memoria nos recuerda de dónde venimos. El compromiso colectivo debe ayudarnos a decidir hacia dónde queremos ir.Nuevo título